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lunes, 3 de octubre de 2011

Confesión

Ayer me encontré con uno de mis grandes amores, que se fue, que volvió cuando yo me fui. Siempre a destiempo,siempre. Le he querido, y él me ha querido e idolatrado. Incluso me confesó que soy su referente sexual.
Es un gran psicólogo, dentro de poco, clínico. Yo le confesé que soy bulímica Estábamos desnudos en la cama, y corrió a buscar con la yema de sus dedos mis marcas de Russell. No las hay, le dije con un sonrisa cómo hacía para evitarlas. Me dijo que esconder el problema no servía de nada. Lo sé. Me preguntó si no había pensado buscar ayuda. "No sé cómo".
Le asqueé. Lo sé, lo vi en su cara. Me imaginó tragando, masticando, devorando y descuartizando la comida, y después me imaginó vomitando todo. Él, todo escrúpulo y orden, se topó con mi yo más desorganizado y sucio. Se marchó. Sé que lo habría hecho de todos modos, pero se marchó.
También él tiene sus fantasmas. Todos los tenemos.

martes, 13 de septiembre de 2011

Atragantada

Se me atraganta todo lo que como. La comida se retuerce en mi cuerpo, se enrosca en mis muslos. Doblo la espalda, mi estómago se repliega sobre sí mismo.

Nadie dirá que soy anoréxica, porque no lo soy, no lo fui, y no sé si realmente quiero serlo. Pero si voy a sufrir de este modo en mi cuerpo, prefiero sufrir en una carcasa huesuda que en un refrito de grasa.

Vuelvo a engordar. La idea pesa más que mi propio cuerpo.

domingo, 26 de junio de 2011

En "rehabilitación"

Bueno, aquí de nuevo. ¿Recuperada? En absoluto. Sigo intentando estar perfectahttp://www.blogger.com/img/blank.gif. No me maquillaba, ahora lo hago a diario. Así que, buscando trucos y consejos, he encontrado un sorteo


Es un juego de brochas de maquillaje para llevar de viaje. Me encantan.

martes, 11 de enero de 2011

A la deriva

Soy pesimista, muy pesimista. Pero es el único estado en el que consigo lo que me propongo. No me conformo con lo que tengo ni con lo que soy, veo lo que es erróneo y lo cambio, por lo menos lo intento.
Ahora estoy inmersa en una de esas etapas en las que la depresión te arrastra hasta fondo, y piensas que te ahoga. Mi estado de ánimo es un lastre, me hace caminar lento, cabizbaja. Pero camino.
Es extraño, odio sentirme tan mal, pero al mismo tiempo la tristeza me impulsa a restringir, con lo que pierdo peso y acabo sintiéndome bien. Algo hay mal en mi cabeza para que esto ocurra.
Estas fiestas he engordado unos dos kilos, ha sido el revulsivo que necesitaba para expulsar todo lo que me sobra. Se dice de los adictos a sustancias que necesitan tocar fondo para conseguir recuperarse. Parece que es lo que me sucede a mí, tengo que engordar para darme cuenta del desastre y así bajar de peso.
No estoy haciendo nada dástrico, no estoy ayunando. Estoy comiendo algo menos, nada de alcohol ni comida frita. Intentaré por todos los medios evitar los atracones, nunca se consigue vaciar el estómago por completo.
A veces me pregunto si no sería mejor pedir ayuda, pero entonces pienso que jamás seré delgada. Nunca he pesado menos de 53. Quiero pesar 50, pero se hace tan lejano...